Alimentos

Alimentos: son sistemas complejos de nutrientes y compuestos bioactivos cuyo efecto en tu cuerpo depende de qué comes, cómo lo preparas y con qué lo combinas.

Composición de alimentos variados: carnes, pescados, huevos, lácteos, frutos secos, frutas, verduras y cereales sobre tela de arpillera

La nutrición estudia moléculas. Tú comes alimentos. Entre los dos hay una distancia que conviene entender, porque lo que llega a tus células no es lo mismo que lo que figura en la etiqueta.

El alimento es más que sus nutrientes

Un nutriente es la molécula que tus células utilizan: glucosa, hierro, vitamina C. Un alimento es el sistema que la transporta: la lenteja, el hígado, el pimiento. Y en ese sistema viajan, junto a los nutrientes, cientos de compuestos que no figuran en ninguna etiqueta pero que influyen en cómo funcionan tus células y en cuánto absorbes de todo lo demás —se llaman fitoquímicos—.

Tomemos el hierro como ejemplo. El hierro de las lentejas y el hierro de la carne son el mismo mineral sobre el papel. Tu cuerpo absorbe entre el 2 y el 20 % del primero, y entre el 15 y el 35 % del segundo. La diferencia no está en el hierro: está en la red de proteínas, grasas, fibra y fitoquímicos que lo rodea en cada alimento —lo que en nutrición se llama matriz alimentaria—.

No todo lo que viaja en esa red trabaja a tu favor. Los fitatos de los cereales y las legumbres, los oxalatos de las espinacas o la avidina del huevo crudo reducen la absorción de ciertos micronutrientes —se agrupan bajo el nombre de antinutrientes—. No son venenos; son moléculas con las que la preparación y la combinación de alimentos saben lidiar.

El alimento no es el nutriente. Es el contexto en el que ese nutriente llega a tu cuerpo.

La preparación forma parte del perfil nutricional

El porcentaje del nutriente que tu cuerpo absorbe y usa realmente —su biodisponibilidad— no es un dato fijo. Cambia con lo que haces antes de comer. El remojo reduce los antinutrientes de legumbres y cereales. El calor libera más el compuesto que da el color rojo al tomate —el licopeno—, pero destruye parte de la vitamina C del brócoli. La fermentación del pan de masa madre descompone fitatos que la levadura convencional no elimina.

Y cambia también con lo que combinas en el mismo plato. Añadir un chorro de zumo de limón a una comida con hierro vegetal puede triplicar lo que absorbes. Las grasas del aliño ayudan a absorber las vitaminas que las verduras llevan dentro. La vitamina D mejora la absorción del calcio.

La cocina no es un paso previo a la nutrición. Es parte de ella.

Qué encontrarás en Alimentos

En esta sección encontrarás qué contienen y cómo te afectan los grupos de alimentos más importantes: legumbres, frutos secos, cereales y pseudocereales, pescados, verduras y hortalizas, frutas, carnes, lácteos, huevos, hongos y semillas. Y también algas e insectos: dos grupos poco habituales en la dieta occidental pero con tanto que contar nutricionalmente que merecen un artículo propio. Cada artículo explica qué hace único a ese alimento dentro de su grupo, qué compuestos lo acompañan y cómo prepararlo para sacar el máximo partido de lo que contiene.

Gran parte de la confusión que rodea la nutrición popular viene, creo yo, de tratar el nutriente como si fuera el alimento que lo contiene. El hierro no es las lentejas. La vitamina C no es la naranja. Son cosas distintas, y confundirlas genera consejos que suenan convincentes pero no funcionan.

Lo que comes importa. Cómo lo preparas y con qué lo combinas, también.


Referencias

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