Guisante seco
Guisante seco: es la legumbre más ignorada de la despensa española pese a tener la fibra más alta del grupo y liderar el mercado de proteína vegetal.
El guisante congelado es uno de los vegetales más vendidos en los supermercados españoles. Entra en la paella, en la tortilla de los bares, en el arroz del martes. Lo echas sin pensártelo.
Y sin embargo, el guisante seco —la misma planta cosechada y deshidratada, con el doble de fibra y proteína que la versión congelada— es prácticamente invisible en la despensa española. No tiene el estatus del garbanzo ni la tradición de la lenteja.
La industria alimentaria lo descubrió antes que los cocineros.
¿Qué es el guisante seco?
El guisante (Pisum sativum) es una legumbre de la familia Fabaceae cultivada desde hace más de ocho mil años en el Mediterráneo y Oriente Próximo. Los yacimientos arqueológicos del Neolítico en Siria y Turquía ya documentan su cultivo sistemático, lo que lo convierte en uno de los cultivos más antiguos de la historia.
En seco se presenta principalmente en dos formas. El guisante seco entero conserva la piel exterior y requiere remojo previo. El guisante partido —con la piel retirada— no necesita remojo, se cocina en 30-45 minutos y es la base de sopas y purés clásicos del norte de Europa: el erwtensoep holandés o la ärtsoppa escandinava, platos tan habituales allí como el potaje de garbanzos aquí.
Composición nutricional
Datos por cada 100 g de guisante seco cocido, sin sal:
| Nutriente | Cantidad |
|---|---|
| Energía | 118 kcal |
| Proteínas | 8,3 g |
| Hidratos de carbono | 21,1 g |
| Fibra alimentaria | 8,3 g |
| Grasas totales | 0,4 g |
| Hierro | 1,7 mg |
| Calcio | 27 mg |
| Folatos | 95 µg |
| Magnesio | 39 mg |
| Potasio | 362 mg |
| Zinc | 1,0 mg |
Fuente: BEDCA.
La cifra que destaca es la fibra: 8,3 g por cada 100 g cocido —el mismo valor que la proteína— lo sitúa entre las legumbres con mayor contenido en fibra, comparable a la lenteja (7,9 g) y por encima de la alubia blanca (7,4 g). Con solo 118 kcal, tiene la mejor relación fibra/caloría de las legumbres habituales.
La proteína vegetal más demandada de la industria
La proteína de guisante es hoy el ingrediente más solicitado en la formulación de productos vegetales. Está en barritas proteicas, hamburguesas vegetales, lácteos alternativos y bebidas deportivas. La razón no es el marketing: es el perfil de aminoácidos.
El guisante tiene, como el resto de legumbres, menos metionina de la que tu cuerpo necesita. Pero en el aminoácido que actúa como señal de arranque para que tu músculo fabrique proteína —la leucina— supera a la mayoría de fuentes vegetales y se aproxima a valores que hasta hace poco se asociaban exclusivamente a las proteínas animales. Un ensayo clínico publicado en 2015 en Journal of the International Society of Sports Nutrition que comparó proteína de guisante con proteína de suero lácteo en 161 deportistas durante doce semanas encontró ganancias de grosor muscular comparables en ambos grupos.
A eso se suma que no genera alergias frecuentes, no arrastra los debates regulatorios de la soja transgénica y tiene un sabor suficientemente neutro para integrarse en casi cualquier producto.
El aislado de proteína de las barritas deportivas sale del mismo guisante seco que llevas años ignorando en la despensa. Solo lo procesan para concentrar la proteína al 80 %. La planta no cambia.
El guisante partido: sin piel, sin remojo, sin molestias
El guisante partido es el guisante seco al que se ha retirado la piel exterior antes del secado. Esa diferencia es más importante de lo que parece.
La piel concentra la mayor parte de dos tipos de compuestos problemáticos. Primero, los que se unen al hierro y al zinc en el intestino y dificultan que tu cuerpo los absorba —los fitatos—. Segundo, los azúcares complejos que las bacterias del colon fermentan produciendo gas —los oligosacáridos—. Al retirar la piel, el guisante partido tiene concentraciones muy inferiores de ambos. El resultado práctico: mejor absorción del hierro y el zinc, menos flatulencias y una digestión más sencilla que la de cualquier otra legumbre habitual.
No necesita remojo. Se cocina directamente en 30-45 minutos. Se deshace con facilidad al cocer, lo que lo hace ideal para sopas, purés y dals sin necesidad de trituradora.
Si tu digestión protesta con las legumbres, el guisante partido es el punto de entrada más amable que existe.
¿Cuántos guisantes secos consumir y cómo?
La ración de referencia es de 80-100 g en seco, que se convierte en unos 200 g cocidos. Con esa cantidad obtienes 236 kcal, 16,6 g de proteína, 16,6 g de fibra y unos 190 µg de folatos —cerca del 40 % de la referencia diaria de la EFSA—.
Guisante entero con remojo. Si usas guisante entero, déjalo en remojo durante 8-12 horas. El remojo activa enzimas que degradan parte de los fitatos y reduce el tiempo de cocción de unas dos horas a 45-60 minutos. Escurre y usa líquido fresco para cocer: parte de los oligosacáridos se han disuelto durante el remojo.
Guisante partido sin remojo. Enjuaga, cubre y lleva a ebullición. Retira la espuma de los primeros minutos, baja el fuego y deja cocer 30-45 minutos. La textura final es cremosa y se integra directamente en sopas y purés sin trituradora.
Con vitamina C para el hierro. El hierro del guisante es del tipo que tu cuerpo absorbe con menor eficiencia que el de la carne —el hierro no hemo—. Añadir vitamina C en la misma comida —un chorro de limón, perejil fresco, pimiento— puede multiplicar esa absorción por dos o por tres.
En dals, sopas y purés. El guisante partido es la base del dal indio, de la ärtsoppa escandinava y del puré de guisante del norte de Europa. En España, un puré de guisante partido con caldo, ajo y comino tiene exactamente el mismo tiempo de preparación que una sopa instantánea, con un perfil nutricional que no tiene nada que ver.
Si soy sincera, el guisante seco es la legumbre con más distancia entre lo que ofrece y el lugar que ocupa en la cocina española. La fibra más alta del grupo, la proteína que lidera el mercado vegetal y, en su versión partida, la digestión más sencilla de todas.
Y mientras tanto, la versión congelada sigue siendo la que llena los congeladores.
Referencias
- Babault N, et al. (2015). Pea proteins oral supplementation promotes muscle thickness gains during resistance training: a double-blind, randomized, placebo-controlled clinical trial vs. whey protein. Journal of the International Society of Sports Nutrition, 12(1), 3.
- Gorissen SHM, et al. (2018). Protein content and amino acid composition of commercially available plant-based protein isolates. Amino Acids, 50(12), 1685–1695.
- BEDCA. bedca.net.
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