Lisina

Lisina: es el aminoácido esencial limitante en los cereales; funciones en el colágeno y la carnitina, relación con el calcio, fuentes y suplementación.

La lisina es uno de los aminoácidos esenciales más estudiados por dos razones prácticas: es el aminoácido que más escasea en los cereales (trigo, arroz y maíz) en relación a las necesidades humanas —el aminoácido limitante—, y acumula evidencia en áreas tan distintas como la salud ósea, la producción de energía y el virus del herpes.

¿Cuánta lisina necesitas?

La OMS establece una necesidad media de 30 mg/kg de peso corporal al día en adultos. Si pesas 70 kg, son unos 2.100 mg diarios, una cantidad cubierta con facilidad por cualquier dieta que incluya proteína de calidad.

Funciones principales de la lisina

Síntesis de colágeno — Es la más conocida. El colágeno es la proteína más abundante de tu cuerpo: forma tendones, ligamentos, piel, huesos y vasos sanguíneos. Para que sea estable, la lisina tiene que ser modificada por la proteína especializada que cataliza ese cambio —la lisil oxidasa—, que la convierte en una variante química de la propia lisina —la hidroxilisina—. Esta actúa como punto de anclaje para crear las cadenas cruzadas que dan resistencia al colágeno. Sin lisina suficiente, el colágeno pierde integridad.

Síntesis de carnitina — La carnitina es la molécula que transporta las grasas descompuestas por la digestión —los ácidos grasos— al interior de las centrales energéticas de tus células —las mitocondrias— para convertirlos en energía. Tu organismo la fabrica a partir de lisina y metionina, con la ayuda de la vitamina C, la vitamina B3 y la vitamina B6. Si tu ingesta de lisina es insuficiente, puedes tener niveles bajos de carnitina, lo que afecta a tu metabolismo de las grasas.

Absorción del calcio — La lisina favorece la absorción intestinal de calcio y reduce su excreción urinaria. Este doble efecto la convierte en un factor relevante para el proceso por el que el calcio se deposita en tus huesos —la mineralización ósea—, aunque el mecanismo exacto no se conoce completamente.

Sistema inmunitario — Tu sistema inmunitario necesita lisina para fabricar los anticuerpos —las proteínas defensivas que reconocen y neutralizan virus y bacterias—; sin suficiente lisina, tu respuesta inmune ante infecciones y vacunas pierde eficacia.

Fuentes alimentarias de lisina

La lisina abunda en las proteínas de origen animal y en las legumbres, y escasea en los cereales.

AlimentoLisina por 100 g
Queso parmesano~3.300 mg
Atún (fresco, cocido)~2.600 mg
Pechuga de pollo (cocida)~2.400 mg
Salmón del Atlántico (cocido)~2.300 mg
Lentejas cocidas~650 mg
Garbanzos cocidos~530 mg
Arroz blanco cocido~110 mg
Pan de trigo~90 mg

Fuente: USDA FoodData Central.

La diferencia entre legumbres y cereales es muy marcada. Por eso la combinación tradicional legumbre + cereal (lentejas con arroz, hummus con pan de pita) complementa los perfiles de aminoácidos: las legumbres aportan la lisina que los cereales no tienen; los cereales aportan la metionina que escasea en las legumbres.

La lisina como aminoácido limitante en cereales

El aminoácido que está presente en menor cantidad en relación a las necesidades humanas dentro de un alimento concreto se llama limitante. En el trigo, el arroz y el maíz, ese aminoácido es la lisina.

Esto tiene consecuencias prácticas para quienes basan su dieta mayoritariamente en cereales con poca proteína animal o legumbre: aunque consumas suficientes gramos de proteína en total, la lisina puede convertirse en el cuello de botella que limita el aprovechamiento del resto. Es uno de los argumentos principales para promover la diversidad de fuentes proteicas en las dietas basadas en plantas.

Lisina y herpes labial: la evidencia

Existe evidencia clínica —modesta pero consistente— de que la suplementación con L-lisina puede reducir la frecuencia y la duración de los brotes del virus que causa el herpes labial —el herpes simple (VHS-1)—.

El mecanismo propuesto es la competencia: la lisina y la arginina —otro aminoácido que el virus del herpes necesita para replicarse— comparten la misma proteína que los transporta a través de la pared intestinal y de las membranas celulares. Cuando abunda la lisina, menos arginina llega a las células y el virus tiene menos material para reproducirse.

La lisina no ataca el virus: le corta el suministro.

Varios ensayos clínicos han mostrado que dosis de 1.000–3.000 mg/día reducen la frecuencia de brotes en personas propensas. Los resultados no son uniformes: algunos estudios no encuentran diferencia significativa frente a placebo. Creo que la evidencia es suficiente para considerarla una opción razonable en personas con brotes frecuentes, pero no para etiquetarla como tratamiento definitivo.

La misma lógica lleva a reducir los alimentos ricos en arginina durante un brote activo (chocolate negro, frutos secos, semillas de girasol), aunque la evidencia sobre este punto es menos sólida.

Suplementación con lisina

La suplementación con L-lisina tiene dos usos clínicos con evidencia:

Prevención de herpes labial: la dosis estudiada es de 1.000–3.000 mg/día en personas propensas a brotes. El protocolo y los matices de la evidencia se describen en la sección anterior.

Soporte del colágeno: se suele combinar en dosis bajas (500–1.000 mg/día) con vitamina C, con la que comparte la vía de síntesis de colágeno. La evidencia específica de este protocolo combinado es limitada, aunque la bioquímica subyacente es sólida.

Es bien tolerada en el rango habitual. Dosis superiores a 10 g/día pueden provocar diarrea y dolor abdominal. No hay interacciones relevantes documentadas con medicamentos comunes, salvo las ya mencionadas por competencia con la arginina.

Deficiencia de lisina

La deficiencia aislada de lisina es rara en dietas variadas. Puede aparecer en personas que consumen dietas muy basadas en cereales refinados sin apenas legumbres, huevos, lácteos o carne. Los signos descritos incluyen fatiga, pérdida de apetito, náuseas, retraso del crecimiento en niños y, en casos severos, alteraciones en la síntesis de colágeno.

Históricamente, las poblaciones que dependían casi exclusivamente del maíz lo consumían sin el proceso de cocción con cal que libera los nutrientes atrapados en el grano —la nixtamalización—. Sin ese proceso, el maíz aporta poco triptófano y poca vitamina B3 —la niacina— en forma utilizable. Los déficits combinados con la lisina se manifestaban como una enfermedad con lesiones en la piel, diarrea y deterioro cognitivo —la pelagra— y retraso del crecimiento.

La lisina es el aminoácido esencial con mayor impacto práctico en dietas centradas en cereales: es el primero en escasear cuando las legumbres y la proteína animal están ausentes.


Fuentes: WHO/FAO/UNU. Protein and Amino Acid Requirements in Human Nutrition. WHO Technical Report Series 935. 2007. · Griffith RS et al. A multicentered study of lysine therapy in herpes simplex infection. Dermatologica. 1978. · McCune MA et al. Treatment of recurrent herpes simplex infections with L-lysine monohydrochloride. Cutis. 1984.

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