Treonina

Treonina: es el último aminoácido esencial descubierto, imprescindible para el moco intestinal, el colágeno y los interruptores moleculares de tus células.

Treonina

En 1935, William Rose llevaba años haciendo lo mismo: retirar un aminoácido a la vez de la dieta de sus ratas de laboratorio para ver qué ocurría. Era el método más lento imaginable, pero era sistemático. Cuando llegó al que no había probado aún, las ratas dejaron de crecer. Tomó notas. Había encontrado el último aminoácido esencial de la lista.

Lo que no sabía Rose en ese momento era que el aminoácido que acababa de identificar tenía algo que no tiene ningún otro de la misma forma: una pequeña extensión de su molécula que contiene oxígeno —el grupo hidroxilo— que actúa como punto de anclaje para dos tipos de reacciones completamente distintas. Puede enganchar cadenas de azúcar a otras proteínas —lo que se llama glicosilación—. Y puede recibir grupos fosfato que funcionan como interruptores moleculares, activando o apagando proteínas —lo que se llama fosforilación—. Esas dos capacidades explican por qué la treonina acaba implicada en funciones tan distintas.

La treonina es uno de los nueve aminoácidos esenciales que tu cuerpo no puede fabricar. Lo que la distingue del resto no es la cantidad que necesitas —es relativamente modesta—, sino lo que hace su estructura. Eso la convierte, sin que casi nadie lo mencione, en el aminoácido del que más depende un tejido que no ves: la capa de moco que separa tu intestino del mundo exterior.

¿Cuánta treonina necesitas?

La OMS establece el requerimiento medio de treonina en 15 mg por kg de peso corporal al día en adultos. Si pesas 70 kg, son aproximadamente 1.050 mg diarios, cantidad que cubre holgadamente cualquier dieta con proteína de calidad.

¿Para qué sirve la treonina?

Moco intestinal. La treonina es el aminoácido más abundante en las proteínas que forman la capa de moco que recubre y protege el intestino —las mucinas—. El 30 % de sus aminoácidos son treonina, porque su grupo hidroxilo es el punto exacto donde se enganchan las cadenas de azúcar que dan al moco su viscosidad y su capacidad protectora.

Sin suficiente treonina, las mucinas se fabrican con menos azúcares, el moco pierde grosor y la barrera intestinal queda más expuesta. Esta función —la más crítica y menos conocida de la treonina— se desarrolla en detalle más abajo.

Colágeno y elastina. La treonina es un componente estructural del colágeno, la proteína que da firmeza a tu piel, tus tendones y tus huesos. También forma parte de la proteína que les permite recuperar su forma al estirarse o comprimirse —y la que hace que tu piel rebote al pellizcarla—: la elastina. Al igual que en las mucinas, el grupo hidroxilo de la treonina sirve como punto de anclaje para las cadenas de azúcar del colágeno, lo que mantiene el colágeno en su forma y le da resistencia. Para fabricar colágeno de forma óptima, la treonina trabaja junto a lisina y vitamina C.

Sistema inmunitario. Las proteínas que tu sistema inmunitario fabrica para identificar y neutralizar virus y bacterias —las inmunoglobulinas, también llamadas anticuerpos— son especialmente ricas en treonina. El anticuerpo más abundante en tus secreciones y el que protege las mucosas del intestino y las vías respiratorias —la IgA secretora— es el que más depende de ella.

Interruptores moleculares de la célula. Las enzimas que activan o desactivan otras proteínas añadiéndoles grupos fosfato —las serina/treonina quinasas— forman la familia de enzimas más numerosa que regula señales dentro de la célula. El sistema que controla cómo fabrican proteínas tus células en respuesta a los nutrientes y al ejercicio —la vía mTOR— actúa principalmente añadiendo esos grupos fosfato sobre treonina. Más del 30 % de todos esos interruptores en tus células implican a la treonina.

Tres de cada diez interruptores moleculares de tu célula son de treonina.

Síntesis de glicina. En el hígado, la treonina puede convertirse en otro aminoácido —la glicina— gracias a una enzima especializada en esa transformación. La glicina no es esencial —tu cuerpo puede fabricarla por otras vías—, pero tiene usos importantes.

Es el aminoácido más abundante en el colágeno. Es también el componente de partida del líquido que produce tu hígado para digerir las grasas —la bilis—, del compuesto que usa tu músculo como fuente rápida de energía en el ejercicio intenso —la creatina—, y de la parte de la hemoglobina que da color rojo a tu sangre y transporta el oxígeno —el grupo hemo—. La treonina contribuye así, de forma indirecta, a varios procesos importantes del cuerpo.

Fuentes alimentarias de treonina

La treonina abunda en las proteínas de origen animal y, en menor medida, en las legumbres y frutos secos:

AlimentoTreonina por cada 100 g
Pechuga de pollo (cocida)1.100 mg
Atún (fresco, cocido)1.060 mg
Queso parmesano1.000 mg
Semillas de calabaza (crudas)970 mg
Salmón del Atlántico (cocido)950 mg
Huevo entero (cocido)610 mg
Almendras580 mg
Lentejas cocidas430 mg
Garbanzos cocidos400 mg

Fuente: USDA FoodData Central. Valores aproximados.

En el gluten de trigo, la treonina es el aminoácido que está en menor cantidad de lo que el cuerpo necesita —lo que lo convierte en el aminoácido limitante—. Las harinas refinadas de trigo tienen una concentración baja, lo que hace que, si tu dieta se centra principalmente en pan y pasta sin otras fuentes proteicas, la ingesta puede quedarse corta. Combinar cereales con huevo, lácteos o legumbres resuelve el desequilibrio sin ningún cálculo adicional.

La treonina y la barrera intestinal

La capa de moco que tapiza el intestino delgado y el colon no es una barrera estática: se renueva de forma continua y actúa como primera línea de separación entre lo que hay dentro del intestino —bacterias, toxinas y enzimas digestivas— y las células de la pared intestinal. Las mucinas son la estructura que sostiene ese moco. Son proteínas con azúcares integrados, y su densidad de treonina tiene una razón funcional precisa: el grupo hidroxilo de la treonina es el punto exacto donde se unen esas cadenas de azúcar, que le dan al moco su viscosidad, su hidratación y su resistencia mecánica.

Los estudios en animales muestran que reducir la treonina de la dieta hace que la capa de moco se adelgace en pocos días y que la barrera intestinal se vuelva más permeable. Una barrera debilitada facilita el paso de bacterias del intestino a la sangre, aumenta la inflamación local y puede contribuir a agravar las dos principales enfermedades inflamatorias intestinales —la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa—, aunque la relación causal directa en personas no está completamente establecida.

La capa de moco puede adelgazarse en días cuando la treonina escasea.

En bebés prematuros, la situación es especialmente crítica. El intestino inmaduro consume treonina muy rápido para fabricar mucinas y completar la maduración de la barrera intestinal. Por eso la treonina es el aminoácido que más pronto se vuelve limitante en prematuros, y las fórmulas específicas para este grupo incluyen concentraciones más altas que las calculadas para adultos o bebés nacidos a término.

¿Qué ocurre si te falta treonina?

La deficiencia aislada de treonina es rara en dietas con proteína de calidad variada. Puede aparecer en desnutrición grave o en dietas muy monótonas basadas casi exclusivamente en cereales refinados sin legumbres ni proteína animal.

Lo que ocurre cuando falta —observado sobre todo en animales con dietas en las que solo se eliminaba la treonina— incluye reducción del crecimiento, descenso de los anticuerpos en sangre y pérdida de tejido muscular. El efecto más característico, el que distingue el déficit de treonina del déficit de otros aminoácidos esenciales, es la pérdida notable de grosor de la capa de moco intestinal y que la barrera intestinal se vuelva más permeable. En personas, la deficiencia suele ir unida a una falta generalizada de proteína, lo que hace difícil saber qué síntomas le corresponden a ella en concreto.

Para mí, si llevas una temporada con una dieta muy restrictiva o comiendo poca proteína, la treonina es lo último que conviene descuidar: la barrera del intestino puede deteriorarse antes de que notes cualquier otro síntoma.

Las ratas de Rose dejaron de crecer cuando les faltó el último aminoácido de la lista. Lo que nadie sabía en ese laboratorio de 1935 era que ese mismo aminoácido resultaría ser, décadas después, el componente principal de la capa de moco que separa tu intestino del mundo exterior. La misma pequeña extensión de su molécula —el grupo hidroxilo— es la que fabrica esa barrera y la que activa los interruptores moleculares de tus células.

Dos funciones sin conexión aparente. El mismo grupo funcional.


Referencias

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