Vitamina B5

Vitamina B5: es el ácido pantoténico, la vitamina de distribución más universal; fabrica la coenzima A que conecta todos los combustibles celulares.

El nombre del ácido pantoténico —vitamina B5— proviene del griego pantothen: «de todas partes». La elección no fue retórica: es la vitamina con distribución alimentaria más universal de la naturaleza. Cereales integrales, carnes, pescados, lácteos, legumbres, verduras, frutos secos, hongos —todos contienen ácido pantoténico en cantidades apreciables, y en concentraciones mucho más homogéneas que el resto de las vitaminas del grupo B. Eso explica que su deficiencia clínica sea excepcional en personas con una dieta razonablemente variada. Es una vitamina hidrosoluble que no se almacena en cantidades significativas, pero que tampoco escasea.

En tu organismo actúa exclusivamente en forma de coenzima A (CoA), una de las moléculas más versátiles de la bioquímica celular. La CoA participa en el metabolismo del azúcar, de las grasas y de las proteínas; interviene en la síntesis de las hormonas que el cuerpo fabrica a partir del colesterol —las hormonas esteroideas— y de la estructura que porta el hierro en la molécula que transporta oxígeno en la sangre —el grupo hemo—. Produce el mensajero que activa cada contracción muscular voluntaria y regula muchas funciones automáticas del organismo —la acetilcolina—, y modifica las proteínas sobre las que se enrolla el ADN —las histonas— para regular qué genes se expresan y cuáles permanecen silenciosos.

Pocas moléculas de la dieta tienen tanta presencia en procesos tan distintos.

¿Cuánta vitamina B5 necesitas?

La EFSA no pudo establecer un valor de referencia basado en relación dosis-respuesta para el ácido pantoténico —los datos clínicos son escasos, en parte porque la deficiencia es tan rara que no ha sido estudiada sistemáticamente—. En su lugar, fija una ingesta adecuada (IA) derivada de las ingestas habituales en poblaciones sanas de Europa:

GrupoIngesta adecuada (EFSA)
Adultos (hombres y mujeres)5 mg/día
Embarazo5 mg/día
Lactancia7 mg/día
Adolescentes 15–175 mg/día
Niños 10–145 mg/día
Niños 7–94 mg/día
Niños 4–63 mg/día
Niños 1–32 mg/día

No existe nivel máximo tolerable establecido. El ácido pantoténico no produce toxicidad conocida a las dosis que se manejan habitualmente con suplementos; a dosis muy elevadas (varios gramos diarios) pueden aparecer molestias gastrointestinales leves.

¿Para qué sirve la vitamina B5?

Todo el ácido pantoténico dietético se convierte en CoA mediante una cadena de cinco reacciones enzimáticas. La CoA resultante funciona como portador de los fragmentos de carbono de distintas longitudes que se transfieren entre moléculas a lo largo de las rutas metabólicas —los grupos acilo—, y lo hace en tres contextos principales:

Metabolismo energético. Cuando digieres un alimento, la CoA entra en juego desde los primeros pasos. La enzima que conecta la degradación de los azúcares con la producción de energía —la piruvato deshidrogenasa— convierte el producto final de la ruta que descompone los hidratos de carbono en el citoplasma —el piruvato— en la molécula que alimenta el motor energético central de la célula —el acetil-CoA—, que entra en la ruta de producción de energía en las mitocondrias —el ciclo de Krebs—. Las grasas llegan por otro camino: la ruta que las descompone en fragmentos menores para extraer energía —la beta-oxidación— también produce acetil-CoA en cada ciclo.

El acetil-CoA es el punto de convergencia de todos los combustibles de tu organismo: azúcares, grasas y aminoácidos desembocan en él antes de oxidarse.

Síntesis de lípidos, esteroides y hemo. Para construir nuevas moléculas, la CoA suministra los ladrillos de carbono: en forma de la molécula de transporte de dos carbonos que alimenta la maquinaria de fabricación de ácidos grasos —el malonil-CoA—, y en forma de acetil-CoA como punto de partida de la síntesis de colesterol y las hormonas esteroideas. El succinil-CoA —otra forma activa de la CoA— es el punto de partida de la síntesis de la estructura que encaja el hierro en la proteína que transporta oxígeno en los glóbulos rojos —el grupo hemo—. Sin grupo hemo, ni la proteína portadora de oxígeno en sangre —la hemoglobina— ni su equivalente en el músculo —la mioglobina— pueden funcionar.

Acetilcolina e histonas. La enzima que une el acetil-CoA a la colina —la colina acetiltransferasa— produce el mensajero que dispara las contracciones musculares voluntarias y regula los procesos automáticos del organismo. Ese mensajero —la acetilcolina— actúa en el punto de contacto entre el nervio motor y el músculo —la unión neuromuscular— y en la división del sistema nervioso que regula la digestión, la frecuencia cardíaca en reposo y otras funciones automáticas —el sistema nervioso parasimpático—.

Lo que quizá no esperas de una vitamina es que influya en qué genes tienes activos en cada momento. Las enzimas que modifican las proteínas sobre las que se enrolla el ADN para controlar qué genes se activan —las histona acetiltransferasas— usan el mismo acetil-CoA para añadir un grupo acetilo a posiciones de lisina en las histonas: esa modificación abre el complejo compactado de ADN e histonas que forma el material genético —la cromatina— y activa la expresión de los genes contenidos en ese fragmento. La disponibilidad intracelular de acetil-CoA —determinada en parte por tu estado de vitamina B5— puede influir directamente en qué genes se expresan.

Fuentes alimentarias de ácido pantoténico

La distribución excepcionalmente amplia del ácido pantoténico queda reflejada en el rango relativamente estrecho de valores entre alimentos tan distintos:

AlimentoÁcido pantoténico por 100 g
Semillas de girasol (crudas)~7,1 mg
Hígado de ternera (cocido)~7,0 mg
Salmón del Atlántico (cocido)~1,5 mg
Aguacate~1,5 mg
Champiñones (crudos)~1,5 mg
Pechuga de pollo (cocida)~1,0 mg
Lentejas cocidas~0,6 mg
Garbanzos cocidos~0,5 mg
Brócoli cocido~0,5 mg
Leche entera~0,4 mg

Fuente: USDA FoodData Central.

Los cereales integrales son también una fuente relevante: el proceso de refinado elimina una proporción significativa del ácido pantoténico, concentrado en el salvado y el germen. La cocción prolongada destruye entre el 30 y el 50 % del contenido según el alimento y las condiciones de temperatura, al ser termolábil en medios ácidos y alcalinos.

La coenzima A: la molécula que conecta todos los combustibles

Para entender por qué la CoA puede intervenir en procesos tan distintos, hay que mirar su estructura. La CoA es una de las pocas moléculas que puede llamarse literalmente central: sin ella, el metabolismo aerobio de cualquier célula con núcleo diferenciado —la célula eucariota, que tienen todos los organismos multicelulares— es imposible.

La CoA tiene tres partes: un componente del mismo tipo que forma la columna vertebral del ADN y el ARN —un nucleótido de adenosina con un fosfato adicional—, una unidad de ácido pantoténico, y una cadena de β-alanina y cisteamina que termina en el punto de anclaje altamente reactivo del sistema —el grupo tiol libre (-SH)—. Ese tiol es la pieza funcional del sistema. Reacciona con ácidos carboxílicos formando unos enlaces de alta energía entre el tiol y el grupo acilo que va a transportar —los tioésteres—, suficientemente energéticos para que el grupo acilo se ceda con facilidad a otras moléculas. El acetil-CoA, por ejemplo, cede su grupo acetilo a un intermediario del ciclo de Krebs —el oxaloacetato— para iniciarlo; o a la colina para sintetizar acetilcolina; o a una histona para activar la transcripción de genes.

Este mismo principio —un transportador con un tiol reactivo que puede cargarse y descargarse de distintos grupos acilo— se repite en la proteína transportadora de acilos (ACP) de la maquinaria enzimática que fabrica los ácidos grasos desde cero —la ácido graso sintasa—. La ACP usa también el fragmento de la CoA que procede directamente del ácido pantoténico —la 4’-fosfopanteteína— como brazo funcional, incorporada covalentemente a la enzima. Es la misma pieza química, en un contexto diferente.

Cuando la célula tiene exceso de acetil-CoA que el ciclo de Krebs no puede procesar —como ocurre en el ayuno prolongado, cuando la beta-oxidación genera más acetil-CoA del que el resto del organismo puede quemar—, el hígado condensa dos moléculas de acetil-CoA para producir las moléculas que sirven de combustible alternativo al cerebro y al músculo cuando la glucosa escasea —los cuerpos cetónicos, como el beta-hidroxibutirato—. La vitamina B5, a través de la CoA, está también detrás de ese mecanismo de adaptación al ayuno.

El dexpanthenol: la vitamina B5 aplicada sobre la piel

El ácido pantoténico tiene una vida paralela en la dermatología y la cosmética bajo el nombre de dexpanthenol (D-pantenol, o provitamina B5). El dexpanthenol es el alcohol correspondiente al ácido pantoténico: una vez aplicado sobre la piel o el cuero cabelludo, las enzimas celulares lo oxidan y lo convierten en ácido pantoténico activo.

En el tejido cutáneo, el ácido pantoténico estimula la proliferación de las células del tejido conectivo que sintetizan el colágeno y otras fibras estructurales —los fibroblastos— y acelera la migración de las células que forman la cubierta externa de la piel —las células epiteliales—, dos procesos esenciales para el cierre de heridas. Las cremas con dexpanthenol son de uso extendido en quemaduras menores, rozaduras, dermatitis del pañal y heridas superficiales; la evidencia clínica de aceleración de la cicatrización en heridas superficiales es sólida.

En el cabello, el dexpanthenol no actúa desde el folículo: se deposita sobre la superficie del tallo capilar, rellenando microhuecos en la cutícula y aumentando el diámetro del pelo. El resultado es un cabello con más brillo, más suavidad y mayor resistencia a la rotura mecánica. El «panthenol» que figura en las etiquetas de muchos champús y acondicionadores es exactamente este compuesto.

La vitamina B5 está, con toda probabilidad, en algún producto de tu baño.

¿Qué ocurre si falta vitamina B5?

La deficiencia espontánea de ácido pantoténico en humanos es tan rara que la mayor parte de lo que se conoce sobre sus síntomas procede de estudios experimentales: voluntarios alimentados con dietas semisintéticas deficientes en ácido pantoténico o tratados con un antagonista específico. En esas condiciones, los primeros síntomas son irritabilidad, fatiga, dolor de cabeza —la cefalea—, insomnio y entumecimiento u hormigueo en manos y pies. Con la depleción más avanzada aparece debilidad muscular e hipoglucemia de estrés.

Un síndrome asociado históricamente al déficit de vitamina B5 —entre otras vitaminas del grupo B— es el síndrome de los pies ardientes (burning feet syndrome), observado en prisioneros de guerra aliados en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. Los afectados sufrían un dolor urente intenso en pies y piernas que cedía parcialmente con la suplementación de ácido pantoténico. Su causa era probablemente multifactorial, pero el componente de déficit de B5 fue el más documentado.

Una manifestación distinta, y de origen genético, es la enfermedad hereditaria que bloquea la primera enzima de la biosíntesis de CoA en la mitocondria —la neurodegeneración asociada a la pantotenato quinasa (PKAN), antes conocida como síndrome de Hallervorden-Spatz—. Una mutación en el gen PANK2 impide que las estructuras del cerebro profundo que coordinan el movimiento voluntario —los ganglios basales— produzcan CoA suficiente. El resultado es la acumulación de hierro en una estructura de esas regiones con papel central en el control motor —el globo pálido— y contracciones musculares involuntarias y sostenidas que producen movimientos y posturas anómalos —la distonía progresiva— de inicio en la infancia. La resonancia magnética muestra una zona oscura que rodea un pequeño punto brillante en ambos globos pálidos —el signo del «ojo del tigre»—.

No tiene tratamiento modificador de la enfermedad.

La pelagra del maíz, el beriberi del arroz blanco, el escorbuto de las largas travesías marítimas —las grandes enfermedades nutricionales de la historia tienen siempre un alimento base monótono detrás. La deficiencia de ácido pantoténico no ha dejado ese tipo de huella. La vitamina estaba en todos los alimentos, y ninguna cultura sobrevivió a base de un único alimento durante el tiempo suficiente para agotarla.


Fuentes: EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition and Allergies (NDA). Dietary reference values for pantothenic acid. EFSA Journal. 2019. · Hayflick SJ et al. Genetic, clinical, and radiographic delineation of Hallervorden-Spatz syndrome. N Engl J Med. 2003.

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