Hidratos de carbono simples

Hidratos de carbono simples: son los azúcares que tu cuerpo absorbe con rapidez; qué diferencia a los naturales de los libres y cuántos deberías tomar al día.

Los hidratos de carbono simples son moléculas de uno o dos azúcares. Tu cuerpo los digiere y absorbe con rapidez, lo que provoca una elevación más rápida de la glucosa en tu sangre —la glucemia— en comparación con los hidratos complejos.

Clasificarlos como “buenos” o “malos” en abstracto no lleva a ningún sitio. Lo que importa es de dónde proceden y en qué cantidad los consumes.

Clasificación de los hidratos de carbono simples

Monosacáridos

Son la unidad más pequeña de hidrato de carbono y no se pueden descomponer más durante tu digestión.

MonosacáridoDónde se encuentraPeculiaridades
GlucosaFrutas, miel, almidón digeridoPrincipal combustible de tus células; referencia del índice glucémico (IG = 100)
FructosaFrutas, miel, jarabe de maízSe metaboliza principalmente en el hígado; no eleva tu glucemia directamente
GalactosaLácteos (como parte de la lactosa)Se convierte en glucosa en el hígado

El índice glucémico (IG) mide con qué rapidez un alimento eleva tu glucemia en comparación con la glucosa pura, a la que se asigna un valor de 100.

Disacáridos

Están formados por dos monosacáridos encadenados. Tu intestino los descompone antes de absorberlos.

DisacáridoComposiciónFuentes principales
SacarosaGlucosa + FructosaAzúcar de mesa, frutas, remolacha, caña
LactosaGlucosa + GalactosaLeche y derivados lácteos
MaltosaGlucosa + GlucosaCereales germinados, cerveza

Por qué no todos los azúcares simples tienen el mismo impacto

La diferencia entre los azúcares naturales y los libres es lo que explica por qué las recomendaciones de la OMS no prohíben la fruta pero sí los refrescos:

Azúcares naturales (intrínsecos): son los que forman parte de la estructura celular del alimento —como ocurre en la fruta entera o en la leche—. Vienen acompañados de fibra, agua, vitaminas y minerales que moderan su absorción y enriquecen el conjunto.

Azúcares libres: son los que han sido extraídos de su matriz original o añadidos a los alimentos: el azúcar blanco, moreno y la panela que se añaden a recetas y productos; la miel, los siropes y los zumos de frutas —donde el proceso de extracción separa el azúcar de la fibra—; y los azúcares de los ultraprocesados, como refrescos, bollería o salsas.

La OMS y la EFSA basan sus recomendaciones restrictivas en los azúcares libres, no en los azúcares naturales de la fruta o la leche.

¿Cuántos azúcares libres deberías tomar al día?

La EFSA recomienda que los azúcares libres supongan menos del 10 % de tu energía total. Si sigues una dieta de 2000 kilocalorías al día, son unos 50 g —equivalente a unas 10 cucharaditas de azúcar—.

La OMS va un paso más allá y sugiere que bajarlos al 5 % (25 g/día) aportaría beneficios adicionales para tu salud dental y el control de tu peso.

Para que te hagas una idea: una lata de refresco de cola estándar (330 ml) contiene aproximadamente 35 g de azúcares libres —el 70 % del límite diario recomendado por la EFSA en una sola bebida—.

Cómo metaboliza tu cuerpo la fructosa

La fructosa se metaboliza casi exclusivamente en el hígado, a diferencia de la glucosa, que cualquier célula de tu cuerpo puede usar directamente. Esa diferencia tiene dos consecuencias concretas.

Menos saciedad. La fructosa no estimula la producción de la hormona que tu páncreas libera para retirar glucosa de la sangre —la insulina—, ni activa la señal que avisa a tu cerebro de que ya has comido suficiente —la leptina—. El resultado es que la fructosa genera menos saciedad que la glucosa a igual cantidad de calorías: puedes consumir las mismas kilocalorías sin que tu cuerpo registre que ha comido.

Producción de grasa en el hígado. Cuando la ingesta de fructosa es elevada, el hígado la convierte en la forma de grasa que circula por tu sangre —los triglicéridos— en lugar de en glucosa disponible. El consumo habitual de bebidas azucaradas con jarabe de maíz de alta fructosa se asocia con la acumulación de grasa en las células del hígado —la esteatosis hepática—, con la pérdida gradual de la capacidad de tus células de responder a la insulina —la resistencia a la insulina— y con elevación de triglicéridos en sangre.

La fructosa de la fruta entera no tiene estos efectos. La fibra y la cantidad lo cambian todo.

Fuentes naturales de azúcares simples

Estos alimentos contienen azúcares simples pero con un perfil nutricional completo:

AlimentoAzúcares por 100 gContexto nutricional
Plátano maduro15 gPotasio, B6, fibra
Manzana10 gFibra (pectina), polifenoles
Uva16 gResveratrol, agua
Leche entera5 g (lactosa)Proteína, calcio, vitamina D
Yogur natural sin azúcar4 g (lactosa)Probióticos, proteína

Fuente: BEDCA; USDA FoodData Central.

Qué le hace a tu salud el exceso de azúcares libres

El consumo elevado de azúcares libres tiene efectos documentados sobre varios sistemas:

Caries dental. Las bacterias de tu boca fermentan los azúcares y producen ácidos que desmineralizan el esmalte.

Exceso de peso. Las bebidas azucaradas no generan la misma saciedad que los alimentos sólidos con las mismas calorías. Consumes energía sin que tu cuerpo registre que has comido.

Hígado graso. El exceso de fructosa puede hacer que tu hígado fabrique grasa en lugar de procesarla correctamente —un proceso que se llama lipogénesis hepática—.

Resistencia a la insulina y diabetes tipo 2. El consumo crónico elevado de azúcares libres se asocia con que tus células respondan cada vez peor a la insulina, lo que obliga al páncreas a producir más para compensar.

Elevación de grasas en sangre. El exceso de fructosa altera los niveles de grasas en tu sangre —una condición que se conoce como dislipemia—, un factor de riesgo cardiovascular independiente del colesterol.

Estos riesgos dependen de la dosis y de tu patrón alimentario global, no de episodios puntuales. La restricción de la OMS no afecta a la fruta entera: apunta a lo que se extrae, se añade y se embotella.


Fuentes: EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition and Allergies. Scientific Opinion on Dietary Reference Values for carbohydrates and dietary fibre. EFSA Journal. 2010.

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