Hidratos de carbono complejos

Hidratos de carbono complejos: son cadenas largas de glucosa que se digieren despacio; diferencias con los simples, índice glucémico y mejores fuentes.

Los hidratos de carbono complejos son cadenas largas de moléculas de glucosa —a veces miles de ellas— unidas entre sí formando estructuras lineales o ramificadas. Cuando tu sistema digestivo las descompone, lo hace mucho más despacio que con los azúcares simples: las cadenas largas tardan más en romperse en fragmentos que tu intestino puede absorber. Ese retraso es lo que se traduce en glucosa llegando a la sangre de forma gradual en lugar de en una avalancha.

La estructura química de los hidratos de carbono complejos

El nombre técnico de estos hidratos de cadena larga —los polisacáridos— los divide en dos grandes familias según si tu cuerpo puede digerirlos o no:

Almidón. Es el polisacárido que las plantas usan para almacenar energía, el equivalente vegetal de lo que la grasa es para nosotros. Está formado por dos tipos de cadena de glucosa: las lineales, como un collar largo —la amilosa—, y las muy ramificadas, como un árbol —la amilopectina—. La relación entre ambas importa: cuanta más amilosa tiene un alimento, más lenta es su digestión y menor la subida del nivel de glucosa en tu sangre —la glucemia—. Las enzimas digestivas descomponen ambas formas hasta liberar glucosa individual que el intestino absorbe.

Glucógeno. Es la forma en que tu propio cuerpo almacena hidratos de carbono, principalmente en el músculo y en el hígado. Tiene una estructura muy ramificada —parecida a la amilopectina pero más compacta— que permite movilizar glucosa con rapidez cuando tus músculos o tu cerebro la necesitan.

Fibra. Son los polisacáridos que tus enzimas digestivas no pueden descomponer porque las uniones entre sus moléculas de glucosa son de un tipo distinto al que el intestino reconoce. No te aportan glucosa directamente, pero regulan el tránsito intestinal, ralentizan la absorción de glucosa de los otros hidratos y alimentan la comunidad de bacterias que vive en tu colon —el microbioma—. La fibra tiene su propio artículo: fibra alimenticia.

Los tres son cadenas de glucosa. Solo una de esas cadenas llega intacta a tu colon.

El almidón resistente en los hidratos de carbono complejos

Una fracción del almidón escapa intacta al intestino delgado y llega al colon, donde actúa como alimento para las bacterias beneficiosas de tu microbioma —es decir, como prebiótico—. A esa fracción se la llama almidón resistente, y su cantidad en un alimento cambia según cómo lo cocines.

Cuando cocinas arroz, pasta o patata y los enfrías después, parte del almidón gelatinizado se reorganiza en una estructura más compacta que las enzimas no atacan con tanta facilidad. Es la razón por la que el arroz o la patata del día anterior tienen un impacto menor en tu glucemia que recién cocinados. Recalentar el alimento revierte parcialmente ese efecto, pero no del todo.

La patata del día anterior no es un sobrado: es un hidrato con mejor perfil glucémico que la recién cocinada.

Cómo se digieren los hidratos de carbono complejos

La digestión empieza antes de que tragues: la enzima que produce tu propia saliva —la amilasa salival— comienza a romper el almidón ya en la boca. El proceso continúa en el intestino delgado, donde la enzima que segrega el páncreas —la amilasa pancreática— termina el trabajo y libera glucosa, que se absorbe y pasa a la sangre.

La velocidad de ese proceso —y por tanto cuánto sube tu glucemia y en cuánto tiempo, lo que se mide con el índice glucémico (IG)— depende de varios factores:

FactorEfecto sobre el índice glucémico
Grado de procesado (harina fina vs integral)A mayor procesado, mayor índice glucémico
Relación amilosa/amilopectinaMás amilosa = índice glucémico más bajo
Temperatura (cocinado vs enfriado)Enfriado reduce el índice glucémico
Presencia de fibra, grasa o proteínaReduce el índice glucémico del conjunto de la comida
Tamaño de partículaPartícula más grande = índice glucémico más bajo

El índice glucémico (IG) mide la rapidez con que un alimento eleva tu glucemia comparado con la glucosa pura. Cuanto más bajo, más gradual es la subida.

El mismo alimento, cocinado de distinta manera, puede tener un índice glucémico muy diferente.

Alimentos ricos en hidratos de carbono complejos

La mayor parte de los hidratos complejos en tu dieta puede proceder de tres grupos: cereales integrales, legumbres y tubérculos.

Cereales integrales

AlimentoHidratos por 100 g (peso seco)IG aproximado
Avena en copos60 g55
Arroz integral (cocido)23 g50
Centeno integral69 g41
Espelta integral63 g45
Cebada perlada63 g28

Legumbres

AlimentoHidratos por 100 g (cocido)IG aproximado
Lentejas20 g25
Garbanzos27 g28
Alubias negras24 g30
Guisantes secos22 g22

Las legumbres tienen los índices glucémicos más bajos de todos los hidratos complejos habituales. El motivo es concreto: su almidón queda encerrado dentro de la estructura de la semilla, lo que frena la acción de las enzimas digestivas. Cuando comes lentejas, consumes hidratos de carbono que se absorben más despacio que casi cualquier otro alimento.

Tubérculos

AlimentoHidratos por 100 g (cocido)IG aproximado
Patata (hervida, fría)20 g56
Boniato (asado)20 g44
Yuca (cocida)38 g46

Fuente: BEDCA; Harvard T.H. Chan School of Public Health.

Por qué priorizar los hidratos de carbono complejos en tu dieta

La EFSA y la OMS recomiendan que los hidratos procedan mayoritariamente de fuentes integrales y complejas en lugar de azúcares simples y harinas refinadas. Las razones son concretas:

Control glucémico. La absorción gradual de los hidratos complejos evita los picos bruscos de la hormona que tu páncreas libera para retirar glucosa de la sangre —la insulina— que siguen al consumo de azúcares simples. Niveles de insulina más estables se asocian con menor riesgo del estado en que tu cuerpo necesita producir cada vez más insulina para lograr el mismo efecto —la resistencia a la insulina— y de diabetes tipo 2.

Saciedad. La digestión más lenta prolonga tu sensación de plenitud. Tardarás más en volver a tener hambre que con un desayuno basado en azúcares simples.

Fibra y micronutrientes. Los granos integrales conservan las dos partes del grano que el refinado elimina —el salvado y el germen—. Ahí es donde están la fibra alimenticia, las vitaminas del grupo B, el magnesio y el zinc.

Salud del microbioma. El almidón resistente y la fibra alimentan a las bacterias beneficiosas de tu colon. Un microbioma diverso se asocia con menor inflamación generalizada y mejor función inmune.

Sustituir pan blanco, arroz refinado y azúcares añadidos por legumbres, cereales integrales y tubérculos es uno de los cambios dietéticos con mayor respaldo científico. No tienes que hacerlo todo a la vez: empezar por el pan ya marca la diferencia.


Fuentes: EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition and Allergies. Scientific Opinion on Dietary Reference Values for carbohydrates and dietary fibre. EFSA Journal. 2010.

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